Los animales no humanos también deben ser considerados individuos oprimidos (entrevista en el Berria)

Jul 2016
Nafarroako hitza entrevista a Tras los Muros

El proyecto Tras Los Muros se puso en marcha en Pamplona en los sanfermines de 2014. Desde entonces, la persona que hay detrás de esta iniciativa ha visitado diferentes lugares para denunciar, a través de sus imágenes, la explotación de los demás animales. Ha vuelto para sacar a la luz lo que hay detrás de estas fiestas.

Quien que da vida al proyecto Tras Los Muros es activista por la liberación animal. Utiliza las imágenes como herramienta de lucha. Ha entrado en mataderos y granjas de diferentes partes del mundo; ha sido testigo de diversas formas de explotación de los demás animales y a través de su trabajo ha dado testimonio directo de lo ocurrido ante sus ojos. Trabaja de forma anónima para poder sacar a la luz lo que permanece oculto. También en Euskal Herria. Desde que se puso en marcha en 2014, el trabajo de Tras Los Muros ha dado diversos frutos: ha realizado diversas investigaciones, varias exposiciones y el libro Refugiados sobre el santuario Wings of Heart.

El proyecto Tras Los Muros se puso en marcha en los sanfermines de 2014. Dos años después, estás otra vez en Iruñea. ¿Qué has visto, estos años que has venido, tras los muros de estas fiestas?

En todo el territorio estatal los animales no humanos son explotados y utilizados en un sinfín de actividades que generan niveles de indignación distintos pero que son en esencia lo mismo. Diferentes formas en las que se materializa el especismo, esto es, la discriminación de la que son objeto los demás animales por no ser humanos.

En ese sentido lo que he presenciado y documentado en la plaza de toros de Iruña durante los Sanfermines solo difiere en forma. Estoy aquí no porque estos hechos sean más graves si no por la necesidad de generar puentes desde estos focos de indignación hacia el resto de formas de explotación.

En 2014 gobernaba UPN, en 2016 EH Bildu. Pero no ha habido cambio para los animales.

No veo que Bildu tenga una posición firme contra la explotación animal ni contra la tauromaquia en particular.

Pedías en redes sociales a esos ayuntamientos y gobiernos del cambio que abrieran las puertas de los mataderos. No lo hacen. ¿Son esos los muros más difíciles de traspasar?

Era una forma de expresar que dentro de la política institucional se pueden llevar a cabo otro tipo de iniciativas interesantes en términos de lucha.

Lo que sucede en los mataderos permanece oculto a la sociedad de forma deliberada. En EEUU, donde las investigaciones han sacado a la luz lo que sucede tras los muros de granjas y mataderos, se han implementado leyes que prohiben la filmación y documentación de forma expresa como las Leyes AG-GAG, y otras como la AETA que tienen como fin convertir las prácticas activistas en acciones “terroristas”.

La industria es consciente del impacto social que puede tener una imagen obtenida en sus instalaciones y conseguir acceso a un matadero con una cámara visible es muy complicado. Por esta razón la gran mayoría de imágenes son obtenidas o con cámara oculta, o por medio del engaño. En aquellos lugares donde el movimiento de derechos animales tiene más recorrido la industria prepara a los/as trabajadores/as para detectar a posibles activistas infiltrados.

Existen muchos mataderos en el Estado español donde las autoridades municipales tienen el poder de abrir sus puertas. Quienes han decidido contribuir a una mejor sociedad desde los espacios institucionales deben tener en cuenta, además de los derechos animales, la creciente preocupación que existe por el trato que reciben. Posibilitar el acceso a periodistas y a defensores de los animales a los mataderos permitiría visibilizar y comprender una injusticia que tenemos que combatir y generaría el necesario debate social por el que toda lucha debe pasar. Además, revelaría también el poder de la industria cárnica y cómo lo utiliza para ocultar lo que sucede en sus negocios pues lejos de toda duda intentarían evitar que tal cosa sucediese.

Sin ir más lejos, en marzo de este mismo año se filtraba un documento estratégico elaborado por la industria cárnica cuyo fin era minimizar los efectos que iba a ocasionar en su economía la alerta de la OMS sobre los peligros para la salud de la carne procesada. Con esta filtración se dejaba entrever una serie de tácticas de propaganda que muestran hasta donde llega su poder y su falta de escrúpulos. Hablamos de un negocio que solo en el Estado Español genera más de 20.000 millones de euros al año y que no va a quedarse de brazos cruzados ante imágenes e investigaciones que pueden causarles grandes pérdidas económicas.

Nafarroako hitza entrevista Tras los muros

Dos años de trabajo, dos años dando visibilidad a lo que ocurre tras los muros. ¿Qué balance haces?

Aun con todos los errores cometidos hago un balance positivo. El apoyo y la colaboración de compañeros/as ha sido un factor crucial y con ello he establecido redes de trabajo que si bien no estaban contempladas en un plan inicial me han permitido conseguir acceso a un número de centros de explotación animal mayor del que imaginaba y se han abierto puertas —o muros— de difícil acceso. Además estas redes de trabajo y apoyo mutuo nutren al proyecto de análisis y crítica que ayudan a darle forma.

¿Hasta qué punto es consciente la sociedad de la violencia que existe tras los muros que has traspasado? La normalizamos…

El impacto de las investigaciones que activistas infiltrados/as llevan a cabo en diferentes partes del mundo indican que la sociedad no es consciente de lo que sucede.

Por otro lado, los esfuerzos de la industria en seguir manteniendo ocultas todas sus prácticas y el continuo bombardeo de propaganda al que nos somete para hacernos creer que los animales son felices en granjas y que estas son su hogar evidencian que vivimos engañados y que hay un interés en mantenernos así.

¿Te ha pasado factura ser testigo cada día de esa violencia?

Mi relación con imágenes de animales oprimidos es anterior a este trabajo. Parte de las actividades en las que me he visto involucrado en el pasado, además de la utilización de imágenes obtenidas por otros activistas para la elaboración de material para la agitación y para la concienciación, han consistido en investigar y documentar centros de explotación animal.

Pasa factura. Tu relación con el mundo que te rodea ya no vuelve a ser la misma. Pero ser testigo es también una forma de recordar que abandonar no es una opción.

Hace poco decías que en relación a tu trabajo te consideras fotógrafo y militante, que quieres informar para agitar y concienciar. En base a eso, ¿cómo eliges qué mostrar, cómo planificas tu trabajo?

Tras los muros se ha gestado tras una serie de reflexiones políticas donde la cámara y el proyecto son una pieza más de un puzzle estratégico cuyo fin es agitar, concienciar y así poder transformar. No concibo el proyecto en solitario sino como parte de una red de lucha que comparto con más compañeros/as.

Mi objetivo más inmediato en esta etapa inicial es la producción de un archivo de imágenes de diferentes ámbitos de explotación para establecer puentes hacia aquellos ámbitos donde los animales son oprimidos en mayor número. También tengo un interés en documentar y visibilizar determinadas formas de activismo y con ello aportar mi parte para la reflexión colectiva.

Suelo recibir llamadas o emails de personas que pueden conseguir acceso a determinados lugares, por ello, pese a tener una agenda planificada con reportajes de larga duración, tengo flexibilidad para atender a determinados acontecimientos que considero pueden aportar más cuerpo al proyecto.

¿Consideras que estás haciendo lo que los periodistas deberíamos hacer?

Hace seis años un periodista indicó a unos/as compañeros/as tras sacar a la luz una investigación, que los/as activistas estábamos haciendo un trabajo que sus colegas por diferentes razones no hacían o no querían hacer. Desde entonces el interés por los derechos animales ha crecido y cada vez son más los periodistas interesados en hacer visible la situación que padecen.

Siempre me he sentido impresionado —y fascinado también—por el trabajo de fotoperiodistas que nos acercan la miseria del hambre, de la cárcel o de la guerra y nos empujan a transformar el mundo. Es necesario que todo ese talento se ponga también del lado de los demás animales.

Nafarroako hitza entrevista Tras los muros

Mucha gente ve el veganismo como una dieta, una moda, un estilo de vida. ¿En qué medida es eso responsabilidad de esos/as activistas, y en qué medida responde a un intento de vaciar de contenido al movimiento?

El veganismo, definido como la renuncia a la explotación animal no puede ser considerado un estilo de vida, una moda o una dieta, sino una responsabilidad política en la que tomar partido si asumimos que la opresión debe ser eliminada en todas sus formas.

El movimiento de derechos animales se enfrenta a una situación de tal envergadura —según la FAO y sin contar a los peces, más de 50.000 millones de animales son enviados cada año a los mataderos— que la falta de sensación de avance nos lleva de cabeza a la trampa del pragmatismo y de ahí, a la deriva ideológica y a sus lógicas consecuencias.

En 1991 Ron Duchin, asistente especial del secretario de defensa de los EEUU y presidente de MDB —una agencia de espionaje especializada en desarrollar tácticas para proteger a corporaciones de los activistas— dio a conocer ante la Asociación Nacional de Ganaderos Estadounidenses su estrategia para dividir y conquistar movimientos.

Según Duchin es necesario, como primer paso, el aislamiento de lo que él denomina activistas radicales, aquellos cuya motivación es política y quieren cambiar el sistema. En segunda instancia se debe cultivar a los idealistas para convertirlos en realistas —pragmáticos dispuestos a trabajar dentro del sistema—. Con el tiempo y conforme a su tesis, la credibilidad de los radicales se pierde y los realistas, junto a los oportunistas —aquellos que buscan visibilidad, poder, seguidores o empleo—, acaban facilitando a la industria su objetivo: llegar a acuerdos tácticos bajo la oferta de «victorias parciales».

Las corporaciones que se lucran con la explotación de animales son las mayores interesadas en vaciar de contenido al movimiento y dividirlo para neutralizar así su potencial transformador. Atendiendo a las evidencias debemos considerar que es muy posible que la industria, al margen de nuestras buenas intenciones, pueda estar influenciando las decisiones estratégicas del movimiento.

En estos tiempos en los que se habla mucho de interseccionalidad… ¿Cómo ves la relación del movimiento a favor de los demás animales con otros movimientos sociales? ¿Ves disposición, o hay resistencia?

Pese a observar cada vez más disposición sigue existiendo una resistencia bidireccional. En otros entornos militantes se percibe a nuestro movimiento como un resultado directo de la posmodernidad y no como un movimiento político y transformador. A su vez, desde nuestras filas hay sectores que perciben las luchas revolucionarias de forma negativa.

Esto es el resultado de la falta de formación. Un movimiento como el nuestro, que persigue la liberación de todo individuo oprimido, no puede seguir ignorando el desarrollo histórico y político de las luchas emancipatorias y todo lo que nos hermana con ellas. Aquí debemos asumir nuestra responsabilidad. Quien no profundiza es lógico que nos perciba de ese modo.

Pero el resto de movimientos no pueden seguir ignorando la opresión que padecen los animales. La inteligencia de los animales no humanos, el tamaño de sus cuerpos, su incapacidad para expresarse con palabras o su aspecto físico no son razones para matarlos, confinarlos en granjas, dispararlos en bosques, torturarlos en laboratorios o asfixiarlos en mares. Ellos son sometidos contra su voluntad bajo criterios moralmente arbitrarios, de igual forma que quienes sufren opresiones por otros motivos.

Que nuestro movimiento, debido a la falta de formación y de perspectiva revolucionaria, cometa errores y en muchos casos mantenga posiciones despolitizadas e incongruentes no es razón para que se siga dejando fuera de las reivindicaciones de justicia e igualdad a los animales no humanos. Quienes tienen formación política y experiencia militante en entornos combativos no pueden caer en análisis exentos de autocrítica. Los animales no humanos también deben ser considerados individuos oprimidos.

En ese sentido, este año los/as activistas antiespecistas han estado presentes en las protestas del 8 de marzo o del 1 de mayo. ¿Qué te parece?

Me parece acertado. Es necesario trasladar el antiespecismo a los entornos combativos y acercarnos a otras luchas pues no solo estamos en esencia radicalmente relacionados sino que ahí reside además, un potencial de cambio mayor que en cualquier otro lugar.

Hace pocas semanas hemos visto también imágenes de manifestaciones contra los mataderos en París y otras ciudades. ¿Te parece posible algo así en Euskal Herria?

Euskal herria es un pueblo combativo que ha sufrido la discriminación, la opresión y la represión. Con esa historia a sus espaldas tarde o temprano sucederá, no tengo duda.

Entrevista realizada por Edurne Elizondo (@Edurne_elizondo) para el Nafarroako hitza #267 del diario Berria, 15 de Julio, 2016.

Enlace a la entrevista en el Nafarroako Hitza.

3 Comentarios

  1. marga

    Gracias.recuerda q eres la voz de muchos.

    21-Jul-16 · 2:33 pm | Permalink
  2. Giuliano M. Lara

    Monstros covardes, cretinos e nojentos! Bando de jecas!

    13-Jul-17 · 5:22 pm | Permalink
  3. CYRIL DURDUX

    il est temps d arrêter cette violence gratuite

    15-Jul-17 · 8:19 pm | Permalink

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